Con un diseño limpio y directo, este proyecto combina funcionalidad y presencia visual en un único gesto arquitectónico. Una gran esquina acristalada se convierte en el escaparate protagonista del edificio, pensado para mostrar los vehículos en exposición desde todos los ángulos y atraer las miradas desde la calle.
El interior se organiza como un espacio prácticamente diáfano, favoreciendo la flexibilidad y la amplitud necesarias para el uso comercial. Todo el subsuelo se destina a aparcamiento, adaptándose a las exigencias operativas del cliente y optimizando al máximo la parcela disponible.



