Edificio residencial de 34 viviendas
completar el tejido urbano
Este edificio residencial se implanta sobre el último solar sin construir de la manzana, una parcela de geometría compleja frente a un parque urbano. La propuesta parte de un volumen rectangular compacto, de unos 15 m de fondo y orientación sur, que resuelve el solar con una solución sencilla y ordenada.
Se organiza en planta baja, cinco alturas, ático y dos sótanos. En planta baja se ubican los accesos, un local comercial y las zonas comunes, que se extienden en la primera planta con piscina, gimnasio, sala multiusos y zona infantil al aire libre.
En las plantas tipo, dos núcleos de escalera estructuran una tipología en peine: dos viviendas pasantes de tres dormitorios a cada lado y una unidad más compacta de dos dormitorios en el centro, orientada a calle. Todas comparten una franja de instalaciones que organiza los espacios húmedos y separa zonas de día y de noche a lo largo del edificio.
La fachada se organiza con una modulación de terrazas y ventanales que se van desfasando. Los balcones, enmarcados, aportan profundidad y sombra, y generan un ritmo que dialoga con el parque.
Orientado al sur el edificio se abre al espacio libre frontal, maximizando la luz natural y las vistas. Con un lenguaje sobrio, materiales cálidos y una estructura ordenada, se remata la manzana con discreción y aporta una nueva fachada activa al espacio público.


